Relevo generacional, una cuenta pendiente del 'Tri'
Relevo generacional, una cuenta pendiente del 'Tri'
“Tratamos de estar cerca de Rafa, de aprender lo más que se pueda”, afirma el lateral del América, Israel Reyes, convocado por primera vez a un Mundial. Foto
06 de junio de 2026 09:14
A las puertas de un nuevo Mundial, México cierra su preparación con la urgencia de encontrar una identidad colectiva a futuro. Mientras los días avanzan para el partido inaugural contra Sudáfrica, el ex capitán michoacano Rafael Márquez vigila un proceso que apunta hacia 2030. Sabe que la transición del futbol mexicano es un mapa incompleto –12 elementos que estuvieron en Qatar son la base del plantel, incluido el portero Guillermo Ochoa (40 años)–.
Por eso centra su atención en los más jóvenes: Gilberto Mora, Mateo Chávez, Armando González e Israel Reyes, jugadores en los que intenta moldear algo más difícil que la táctica: un cambio de mentalidad, entender que las críticas después de un partido no definen la calidad de un futbolista.
El contrato de Márquez vence en cuatro años. Aunque hoy es parte del equipo de trabajo del seleccionador Javier Aguirre, su proyecto está enfocado en los juveniles que han sido captados por el argentino Andrés Lillini, director de representativos nacionales juveniles.
“Tratamos de estar cerca de Rafa, de aprender lo más que pueda, porque es un referente para nosotros”, dice el lateral del América, Israel Reyes, convocado por primera vez a una Copa del Mundo.
“Se nota que quiere llevarnos a lo más alto. Cualquier detalle pequeño trata de corregirlo, es parte de la experiencia que él tuvo como jugador y que ahora demuestra como auxiliar técnico”.
En el actual plantel mexicano, ocho futbolistas superan los 30 años y seis no llegan a los 23, lo cual sitúa el promedio de edad en 27.6 años, 2.5 años por debajo de la edición pasada.
Desde febrero de 2023 a la fecha, Diego Cocca y Jaime Lozano buscaron inyectar rostros nuevos a las concentraciones: Roberto de la Rosa, Sebastián Córdova, Gilberto Sepúlveda, Jordi Cortizo y Carlos Rodríguez integraron parte del ensayo hacia un cambio generacional, pero ninguno alcanzó la lista definitiva. Tampoco lo hicieron Cocca ni Lozano, devorados por la urgencia de mejores resultados.
“Queremos hacer historia y eso significa ganar primero los tres partidos de la fase de grupos. La gente dirá que estamos locos por soñar con una final del mundo, pero es el objetivo”, señala el atacante del Guadalajara, Roberto Alvarado, mundialista en Qatar y uno de los eslabones que Márquez considera para el inicio de su propio ciclo.
“Esta camiseta es un orgullo. Lo más importante es empezar con el pie derecho contra Sudáfrica, dejar la edición pasada y que los aficionados se sientan representados por lo que ven en la cancha”.
Márquez sabe cómo se fabrica el futuro. Dirigió al Barcelona B durante dos temporadas, una etapa en la que consolidó la promoción de jóvenes al primer equipo y compitió en los playoffs del ascenso. Bajo su mando pasaron Fermín López, Pau Víctor y un adolescente llamado Lamine Yamal, quien hoy es la figura del conjunto blaugrana.
Ahora, a la sombra de Aguirre, el michoacano replica el método con los seleccionados más jóvenes.
El plan, según define Andrés Lillini, es “educar a través del fútbol” y blindar a los jugadores de un ecosistema digital que suele ser tóxico. Sólo así el relevo generacional puede dejar de ser una promesa a largo plazo.

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