Lula da Silva intenta acelerar en el Senado la reforma
Lula da Silva intenta acelerar en el Senado la reforma que podría reducir la jornada laboral en Brasil
El titular de la Cámara fue criticado y sostuvo que cumple su compromiso de tratar la medida “con responsabilidad, diálogo y respeto por las normas de procedimiento”. La aprobación del proyecto requerirá el respaldo de tres quintos de los legisladores
Senado de Brasil, Davi Alcolumbre, programó para el próximo 14 de octubre la votación de una reforma constitucional que reduciría la jornada laboral semanal a 40 horas y garantizaría dos días de descanso remunerado, sin recorte salarial.
La propuesta elimina el régimen de seis días de trabajo por uno de descanso. La Cámara de Diputados la aprobó en mayo y la remitió al Senado en septiembre. El proyecto prevé una transición de 14 meses. A los 60 días de su promulgación, el límite semanal bajaría de 44 a 42 horas. Doce meses después, la jornada máxima quedaría fijada en 40 horas semanales.
La iniciativa necesita el apoyo de al menos tres quintos de los senadores, equivalentes a 49 de los 81 integrantes de la Cámara, en dos votaciones separadas. El Partido de los Trabajadores, al que pertenece el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, reúne firmas para activar un trámite de urgencia que acelere la segunda votación.
En contraposición a los deseos del actual mandatario, sectores opositores buscan que el debate quede para después del período electoral. Medios brasileños indicaron que los aliados del Gobierno aseguran contar con los votos necesarios para aprobar la enmienda.
Alcolumbre recibió críticas de la oposición por incluir el proyecto en la agenda a menos de dos semanas de la segunda vuelta presidencial. El senador sostuvo que cumple su compromiso de tratar la medida “con responsabilidad, diálogo y respeto por las normas de procedimiento”, aunque señaló que la votación probablemente se realizará después de las elecciones.
El presidente de Brasil y candidato a la reelección presidencial por el Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio Lula da Silva (REUTERS/Diego Herculano)
Cabe recordar que las plataformas de apuestas deportivas y los casinos en línea dejaron de operar el pasado martes en Brasil, once días después de que Lula da Silva dispusiera la prohibición por los efectos sobre la salud pública y el endeudamiento de las familias.
El veto también alcanzó a toda la publicidad del sector. La decisión afectó a los clubes de fútbol, que desde 2018 incorporaron a las casas de apuestas entre sus principales fuentes de patrocinio.
El mandatario anunció la medida el 25 de septiembre, a nueve días de las elecciones primarias, y calificó a las apuestas como “un cáncer”. El decreto provisional entró en vigor ese mismo día, aunque el Gobierno otorgó plazo hasta el 6 de octubre para el retiro total de las empresas.
La norma deberá recibir la aprobación del Congreso en un máximo de 120 días para continuar vigente.

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