La guerra por Morena BC: el misil contra Evangelina Moreno y el fin del libreto oficial
La guerra por Morena BC: el misil contra Evangelina Moreno y el fin del libreto oficial
El guion estaba escrito para dos actores, pero la trama se salió de control. Desde que Ricardo Monreal ungió a Julieta Ramírez e Ismael Burgueño como los punteros oficiales por la Coordinación de Morena en Baja California, la advertencia era clara: el choque frontal entre ambos grupos terminaría por descarrilar el proceso, forzando la entrada de una tercera vía de reconciliación.
Las últimas semanas no hicieron más que acelerar ese desenlace. Y el repentino ataque mediático contra la diputada federal con licencia Evangelina Moreno desde la prensa nacional no es una coincidencia: es la prueba de que el pacto original colapsó.
La trampa del desgaste mutuo
El primer gran movimiento vino con el embate sistemático contra el círculo de Julieta Ramírez, amplificado tras los señalamientos de N+ sobre supuestos vínculos con agencias estadounidenses. La respuesta de Ramírez denunciando fuego amigo y guerra sucia sólo confirmó lo que ya era evidente en el estado: la pugna interna había neutralizado a la carta fuerte del relevo generacional.
Con Ramírez entrampada en la defensa de su imagen, el tablero político comenzó a buscar una salida emergente: un perfil institucional, sin agravios abiertos y con capacidad de convocatoria amplia para evitar que la fractura interna costara votos en la elección general.
Ahí es donde el foco cambió de dirección.
Este fin de semana, la columna de Raúl Rodríguez Cortés en El Universal (“Baja California y la herida que se infecta en Morena”) apuntó directamente contra Evangelina Moreno, sembrando dudas sobre su patrimonio, residencia y supuestas operaciones inmobiliarias. La pregunta de manual político se responde sola: ¿a quién le estorba que surja un puente de unidad justo cuando los punteros se desangran?
El espejismo de las encuestas y el lastre judicial
La narrativa de Ismael Burgueño insiste en su ventaja demoscópica, respaldada por ejercicios como el publicado por Enkoll en julio. Sin embargo, en la lógica de Palacio y de la dirigencia nacional, encabezar un sondeo temprano no garantiza una candidatura si el costo colateral es dinamitar el partido.
El verdadero reto de Burgueño no es Moreno; es su propia vulnerabilidad política y jurídica:
Expedientes pesados: Las revelaciones periodísticas documentadas por El Universal y el semanario ZETA sobre investigaciones de la FGR y requerimientos de la FEMDO por presunto lavado de dinero y delincuencia organizada siguen siendo un pasivo no resuelto.
El flanco fronterizo: Con las tensiones binacionales y los reflectores sobre el entorno del gobierno estatal en Estados Unidos, colocar a un perfil bajo escrutinio permanente equivale a entregarle munición diaria a la oposición durante la contienda abierta.
Morena no puede darse el lujo de apostar por una candidatura que nazca impugnada y judicializada.
La tercera vía se consolida bajo fuego
Ismael Burgueño no reúne los consensos para encabezar la Coordinación en Baja California porque su postulación polariza en lugar de sumar. En contraste, el ataque contra Evangelina Moreno produce el efecto inverso al deseado por sus promotores: valida que su nombre ya está sobre la mesa de decisiones finales.
Nadie dispara contra un actor irrelevante. Tratar de demoler a Moreno antes de que se formalice su postulación confirma que las cúpulas locales ven en ella el riesgo de perder el control hegemónico del partido.
La batalla por Baja California dejó de ser una contienda interna para convertirse en un pulso de supervivencia política. El primer misil ya impactó; la incógnita es si la estructura de Moreno sabrá resistir el resto de la andanada.

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