'En el camino', de David Pablos, la gran ganadora en la noche 68 de los premios Ariel
'En el camino', de David Pablos, la gran ganadora en la noche 68 de los premios Ariel
Ciudad de México. Con seis Arieles, la película En el camino, de David Pablos, fue la gran ganadora de la 68 entrega del Premio Ariel, galardonada como Mejor Película, producida por Inna Payán, quien al grito de “Viva el cine mexicano” agradeció al “valiosísimo equipo, por cuidar esta película”.
De cerca, la sorpesa fue la desmadrosa cinta Autos, mota y rocanrol que obtuvo el mismo número de estatuillas.
Desde las 16 horas, la alfombra roja de la 68 entrega del Ariel, en los Estudios Churubusco, comenzó a fluir con los primeros invitados. La conductora del evento, Elena del Río, con un vestido con los colores negro, verde y blanco –un franco guiño a la bandera palestina–, preludió una velada tenaz.
Llegaron puntuales Verónica Bravo, Daniel Tovar, Fabrizio Santini, Fernando Bonilla, Gyo Romo, Jorge Ramírez y Arcelia Ramírez, quien se llevó la atención de la prensa. Pero la alfombra de la ceremonía fue opacada por el huracán Rachel, que con su persistente lluvia anegó, empapó a actores, invitados y reporteros, provocando la molestia de muchos. Incluso la organización fue calificada de “poco seria, por no prever y realizar el evento al aire libre”.
Pero el chaparrón pasó y muchos no prestaron más atención.
Después de tres ediciones realizadas en Jalisco, la ceremonia de la entrega del Ariel regresó a la Ciudad de México para premiar lo mejor de la cinematografía mexicana, donde la cinta En el camino, de David Pablos, estaba nominada en 13 categorías.
El preludio del triunfo de En el camino se develó temprano, pues las dos primeras estatuillas fueron para el drama gay carretero: la Revelación Actoral fue otorgada a Víctor Miguel Prieto Simental, coprotagonista de la cinta, seguido de la Mejor Coactuación Masculina, que recayó en su compañero Mariano López Sosa.
El premio a Mejor Coactuación Femenina fue para la luminosa Ángeles Cruz, por su expléndido trabajo en Las locuras, dirigida por Rodrigo García.
La entrega continuó con el anuncio del Mejor Cortometraje Documental, donde resultó reconocido Las voces del despeñadero, dirigido por Víctor Rejón e Irving Serrano, que rescata la labor de los clavadistas acapulqueños de La Quebrada después de los huracanes que azotaron el balneario mexicano. Y como Mejor Cortometraje de Animación se eligieron dos: Desdoblándome, de Natalia Pájaro y Teatro secreto, del joven Diego Martínez. Mientras en la categoría de Mejor Cortometraje de Ficción se eligió Azul, dirigido por el dúo de directores que se hace llamar Algoritmo Malvado.
La cinta con los Mejores Efectos Especiales fue Contraataque, de Arturo Vázquez. En la categoría de Efectos Visuales también hubo empate entre Amet Ramos y Esau Casarrubias Villa, por la cinta Un cuento de pescadores y Gastón Álvarez por Autos, mota y rocanrol.
Celebran 80 años
El discurso de Daniel Hidalgo, presidente de la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC), encargada de entregar el Premio Ariel, se centró en las ocho décadas de la existencia del organismo: “Cumplir 80 años nos da una responsabilidad… México produce muchísimo sentido, tenemos un talento extraordinario y películas reconocidas dentro y fuera del país; sin embargo, en 2025 apenas 5 por ciento de la asistencia a las salas correspondió al cine nacional.
Esto es una contradicción, tenemos que conseguir que ese desafío sea de toda la comunidad porque nadie puede resolverlo solo. El cine mexicano no necesita más trincheras, necesita más espacio”.
Hidalgo también abordó el tema de la nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual, aunque señaló: “Una ley es sólo el comienzo, ahora tenemos que trabajar juntos para que eso se traduzca en mejores condiciones para hacer y exhibir cine mexicano y que se traduzca en mayores oportunidades para los que trabajamos en esas producciones y, sobre todo, en más posibilidades para que nuestras películas encuentren más espectadores”.
Posteriormente, subió Marina Stavenhagen, titular de las cinetecas, para entregar La Medalla Salvador Toscano a Óscar Menéndez, cineasta que desde 1966 ha desarrollado documentales centrados en conflictos políticos, procesos sociales, culturas indígenas y expresiones de la vida social.
El galardón a Mejor Vestuario fue otorgado a la dupla Gilda Navarro y Joanna Nogueiras Yankelevich, por Autos, mota y rocanrol, mientras el Mejor Maquillaje fue para Karina E. Monroy, por el mismo filme.
En este momento se premió también a dicha película por el Mejor Diseño de Arte, a cargo de Christian Galindo y Connie Martínez.
Al llegar el momento de anunciar la Mejor Edición, la sorpresa fue para el tándem Omar Guzmán y Sebastián Sepúlveda, por su labor en O último azul.
Posteriormente, llegó una de las categorías principales: Mejor Fotografía, y En el camino salió victoriosa por el trabajo de Ximena Amann, por lo que el filme retomó el camino como la película más ganadora.
Demetrio Bilbatúa obtuvo el primer Ariel de Oro. El encargado de anunciarlo fue Armando Casas, quien mencionó: “Demetrio Bilbatúa hizo más de mil documentales, convirtiéndose, sin lugar a dudas, en uno de los grandes cronistas visuales de nuestro país. Su cámara fue testigo en la transformación de la vida nacional, los grandes acontecimientos y de sus profundas convicciones su mirada particular, terminó por obsequiarnos nuestro propio reflejo y en la pantalla grande”.
De regreso a la gala a lo mejor del cine mexicano, el reconocimiento al Mejor Sonido lo volvió a ganar Autos, mota y rocanrol, por la labor de Alex de Icaza y David Montero. Mientras La reserva se alzó por la mejor Música Original. La Mejor Película Iberoamericana de la AMACC fue la colombiana Un poeta, dirigida por Simón Mesa Soto.
Las más codiciadas
Prosiguieron las categorías más codiciadas. Como Mejor Guion Adaptado se coronó a Jimena Montemayor Loyo, por su impresionante adaptación del libro de Carlos Montemayor: Mujeres del alba. Y a Mejor Guion Original, ganaron Gabriel Mascaro y Tibério Azul, por O último azul.
En el nada tedioso número musical apareció Rosy Arango, interpretando Amorcito corazón. Comenzaba la recta final de la ceremonia con las categorías estelares, pero antes, se le entregó el Ariel de Oro a Rosita Arenas, una de las actrices vinculadas con la transición entre la Época de Oro del cine mexicano y las transformaciones cinematográficas de las décadas de 1950 y 1960.
El público se puso de pie para recibir a la venezolana de nacimiento, pero mexicana de corazón: “Estoy muy emocionada con este Ariel de Oro en este momento que ya voy a salir a la vida, entonces ha sido precioso… no sé si es merecido, pero sí fue en un momento muy importante. Simplemente muchísimas gracias a todos, gracias”, expresó la actriz de El bruto y La maldición de la momia azteca, entre otras.
Como Mejor Largometraje de Animación sólo hubo de dos aguas: La gran historia de la filosofía occidental, de Aria L. Covamonas, y Soy Frankelda, de los hermanos tapatíos Arturo y Rodolfo Ambriz Rendón, éstos útimos se llevaron a casa el galardón.
El Premio Ariel al Mejor Largometraje Documental fue para La libertad de Fierro, de Santiago Esteinou. La Mejor Ópera Prima fue para La reserva, de Pablo Pérez Lombardini, consiguiendo su segunda estatuilla de la noche.
El Mejor Actor recayó en el estupendo Osvaldo Sánchez, quien encarnó al trailero de En el camino: “Esto es un reconocimietno a toda mi carrera y a la gente que estuvo a mi alrededor: actores, directores, productores, hermanos, amigos y amores, hijos y padres… A mi hija, te amo”.
La seleccionada como Mejor Actriz fue Diana Sedano, por Juan, la primera película de Daniel Giménez Cacho. En su discurso, Sedano mencionó: “México sigue siendo el país más peligroso para ejercer el periodismo y el arte nos ayuda a no detener la mirada, a no dejar de hablar, no dar las cosas por hecho, a nombrarlo y a no quedarnos callados.
A todos los periodistas de investigación, es para ustedes, quienes siguen haciendo su trabajo incluso cuando implica un riesgo. Gracias, esta película existe para ustedes”.
Para finalizar, en La Mejor Dirección también hubo un empate entre En el camino, de David Pablos, y La reserva, de Pablo Pérez Lombardini.

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